Juan Felipe Lara Fernández

No hay duda de que el evento Juan Guaidó marca un antes y un después en la realidad política y social venezolana.

Un político joven sin aparentes ataduras con el pasado, con actitud fresca y con apoyo internacional. No tengo la menor duda de que él y su grupo están haciendo todo a su alcance para derrotar a la dictadura.

¡Para mí son unos héroes! Esto no quiere decir que tengan el triunfo asegurado. Pero es una posibilidad auténtica.

Hemos visto que en todos los medios de comunicación, el posible triunfo de Guaido promueve un debate acerca de la forma de reconstruir la economía venezolana como la misión más importante e inmediata, tan pronto los sátrapas sean arrojados del trono.

Sin embargo desde mi forma de ver las cosas, la tarea más importante – sin duda- que tendrá Guaidó, su grupo y un nuevo eventual presidente, será la reconstrucción de una sociedad altamente fracturada, desmembrada, muy politizada y en estado dependiente, pero por sobre todo, enfrentada en términos conceptuales y personales.

La reconstrucción económica, no digo que sea tarea fácil, pero con ayuda exterior y una buena gestión debería ser suficiente para que el país con el gran motor de la explotación petrolera actuando, salga del atolladero económico en el que se encuentra.

Y mientras ¿qué hacemos con dos décadas de jóvenes que crecieron adoctrinados en el chavismo? ¿qué hacemos con la educación y los programas de pensum educativos?; ¿con el odio social inculcado a la gran masa en forma sostenida y como política de estado? Todo eso es una tarea de más largo tiempo que la reconstrucción económica.

La importancia del primer paso

Todo comienza por un proceso de reconciliación nacional a todo nivel que construya una nación unida en pos de un objetivo común.

La reconciliación es odiosa cuando se habla de incorporar al enemigo que tantas veces te ofendió, te agredió moral y físicamente, pero es indispensable para la reconstrucción del cuerpo social, para que las medidas económicas tengan una base que les permita actuar.

Chávez fue diabólico en la visión de que solo mediante la división y el enfrentamiento de clases podía mantenerse en el poder, al menos así fue en la primera mitad.

Luego simplemente se quitó la careta y se convirtió en una dictadura abierta, sustentada por la manipulación judicial de sus enemigos, o de aquellas personas a quienes simplemente era mejor sacarlas del juego.

Esto ha llevado a que la animosidad de las bases sociales enfrentadas como gobierno y oposición parezcan irreconciliables.  Chávez fue magistral  en su labor de fractura social, hasta en la iglesia católica trato de tener curas del pueblo y curas de la oligarquía ¡Diabólico sin duda!

¿Cómo hacer esa reconstrucción del cuerpo social tan profunda que permita la mínima  ejecución de planes sociales y económicos? ¡Sinceramente no lo sé!

Si la Historia puede enseñarnos algo…

En el quehacer humano contemporáneo encontramos ejemplos más gráficos y más explícitos de sociedades fracturadas que encontraron el camino de la reconciliación, de la unión.

Podemos tomar nota de Alemania post 1945. Y España después de Franco en los años 1970s. Suráfrica es otro ejemplo.

Así de fracturada está la sociedad venezolana, que tengo que aclarar que la reconciliación no quiere decir “borrón y cuenta nueva”, al menos para la dirigencia chavista.

Eso no ocurrió en ninguno de esos países de ejemplos históricos. Pero tampoco puede existir un “ahora nos toca a nosotros”, o “nos llegó la hora de la justa revancha”.

Si el país entra por ese camino, será cuestión de tiempo para que la rueda de la vida dé una vuelta más y veremos qué ocurre. Los Aliados ejecutaron a los cabecillas nazis, pero el sustento social de la Alemania moderna lo conformó la misma población que antes había formado el ejército de 1939. Mas aun, cuando cayó el Muro de Berlín ¿qué hicieron los alemanes occidentales para incorporar socialmente a la masiva estructura comunista y convertirla en ejemplo de producción? ¡Éste es el gran reto del futuro!

Algunos tips para la reconstrucción social

¡No hay desarrollo económico sostenible en el tiempo con desigualdad social!

En la frase anterior para mí estuvo el secreto del éxito del chavismo y de la gran lección para el futuro. Con desigualdad se activa el resentimiento social y el revanchismo.

¿Estará la sociedad democrática del futuro dispuesta a sacrificar lo que tiene que sacrificar, sin darse cuenta de que allí esta su supervivencia?

¿Será un capitalismo desarrollista estilo americano, o un capitalismo social estilo la nueva Europa? Que sea lo más conveniente y oportuno.

Se necesita pensamiento y liderazgo con visión y sacrificio. Parece obvio que se llegue a alguna buena estrategia, pero los intereses y sobre todo los egos agigantados juegan en contra de lo obvio.

Esperemos que se impongan las mejores ideas y voluntades, signo de que nuestro país por fin habrá decidido aprender de sus errores.